Adamuz, el Camino Real de la Plata y la Literatura

El Camino Real de la Plata es, sin duda, la vía de comunicación que mayor rastro literario ha dejado a lo largo de la historia.

Muchos autores del Siglo de Oro sitúan la acción de sus obras en este camino. Pícaros, reyes, caballeros y damas, amantes, bandoleros, clérigos y un sin fin de personajes serán los actores de la imaginación y las vivencias de las mayores glorias de la literatura de este periodo. El paso por Sierra Morena será cantado por su belleza y temido por sus peligros.

Adamuz, uno de los puntos estratégicos  del camino, aparece mencionado en un número importante de obras, ya sea como mero punto de paso o como un lugar importante dentro de la trama de la obra.

Hasta el día de hoy, tengo localizadas un total de treinta y seis obras de literatura en las que aparece Adamuz.  De estas, ocho son composiciones de carácter lírico, 15 son obras de teatro  y 13 son novelas.

Literatura, Camino Real de la Plata, Adamuz, Córdoba, Andalucía
Primera página del Cancionero de Baena – Biblioteca Nacional de Francia.

De las obras mencionadas, la mayor parte de ellas (28) son del periodo conocido como el Siglo de Oro, que corresponde también a uno de los de mayor esplendor de la literatura y del Camino Real de la Plata. Dos son anteriores a este periodo y hay una mención a finales del siglo XIX, otra en el siglo XX y cuatro en novelas de carácter histórico del siglo XXI.

Sin duda el autor que mayor presencia dio en su obra a Adamuz fue Luís Vélez de Guevara, al situar aquí la acción de “La Luna de la Sierra”, con motivo de la venida de los Reyes Católicos para terminar la reconquista del reino de Granada. También aparece el trazado del Camino Real de la Plata y por consiguiente  Adamuz  en su mejor obra: “El diablo cojuelo”, del género de la novela picaresca.

Lope de Vega y Carpio cita a Adamuz en cinco de sus obras, aunque casi siempre brevemente, como lugar de paso en el camino, con la excepción de “La moza de cántaro” en la que una parte de la acción sucede en un mesón de Adamuz.

En tres novelas de Alonso del Castillo Solorzano aparece Adamuz y también en dos poemas de Luís de Góngora, en un poema y una novela de Antonio Henrríquez Gómez y en dos obras de teatro de Pedro Calderón de la Barca.

En obras de carácter lírico la incluyen autores como Alfonso Álvarez de Villasandino, Juan Rufo, Miguel de Barrios y Nicolás Fernández de Moratín.

Aparece también Adamuz en obras de teatro de Francisco de Rojas Zorrilla, Christobal de Monroy, Manuel de Pina y Álvaro Cubillo.

En cuanto a la novela aparece en la obra de Francisco Delicado, Vicente Espinel, Juan Pérez de Montalbán y en las más recientes de Ángeles de Irisarri, Ildefonso Falcones de Sierra, Arturo Pérez Reberte y José Javier Esparza.

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Primera página de la Luna de la Sierra – edición de 1653 – Biblioteca Virtual Cervantes.

Como podéis comprobar un extenso repertorio de autores han tenido nuestro pueblo presente en la composición de sus obras. Muchos de ellos seguramente recorrieron y conocieron el Camino Real de la Plata y sus ventas, y sus vivencias les llevaron a escribir episodios de gran belleza del camino y de Sierra Morena. En próximas publicaciones iremos desentrañando, una a una, estas maravillas de la literatura, hoy me limitaré a hablaros de la primera.

La primera obra en la que aparece Adamuz (de las que tengo conocimiento) fué escrita en torno al año 1435, es el conocido como Cancionero de Baena, que es una recopilación de obras en verso (525), realizada  por Juan Alfonso de Baena, dedicada al rey Enrique II y que contiene obras propias y de otros 55 poetas.

El prólogo es un precioso alegato de la labor del recopilador, función por la cual han llegado hasta nuestros días muchas obras, que sin él se hubieran perdido en el tiempo. De él destaco el siguiente fragmento sacado de la obra de Aristóteles: “Según que disponen y determinadamente afirman los filósofos y sabios antiguos, natural cosa es amar y desear y codiciar saber los hombres todos los hechos que acaecen en todos los tiempos, tanbien en el tiempo que es ya pasado, como en el tiempo que es presente, como en el otro tiempo que es por venir”.

El primer autor y el mejor representado en el Cancionero de Baena (más de cien poemas) es Alfonso Álvarez de Villansandino que nació en torno al año 1350 y murió en 1424. Fue una de los mejores poetas de la Corte de Enrique II de Castilla.

Como era habitual en su época, comenzó escribiendo en gallego y con posterioridad, en torno al año 1400, empezó a hacerlo en castellano.

Juan Alfonso de Baena hace esta introducción a los poemas de Álvarez de Villasandino en el que demuestra la gran admiración que sentía por él:

Aquí se comiençan las cantigas muy escandidas é graciosamente asonadas, las preguntas é rrespuestas sotiles é bien ordenadas, é los desires muy limados é bien fechos é de infinitas invenciones, que fiso é ordenó en su tiempo el muy sabio é discreto varon, é muy singular componedor en esta muy graciosa arte de la poeterya é sana ciencia, Alfonso Alvares de Villasandino, el qual, por graçia infusa que Dios en él puso, fué esmalte é lus é espejo é corona é monarca de todos los poetas é trovadores que fasta oy fueron en toda España”.

A continuación reproduzco estos decires (composición poética no destinada al canto) que es cronológicamente la primera obra literaria en la que aparece nuestro pueblo y además abre un hecho, que posteriormente se repetiría en bastantes ocasiones: utilización del nombre Adamuz para terminar versos con rima asonante en u.

Literatura, Cancionero de Baena, Adamuz, Córdoba, Andalucía
Página de la primera referencia literaria de Adamuz – Cancionero de Baena – Biblioteca Nacional de Francia.

Este desir fiso é ordenó Ferrant Peres de Gusman, sseñor de (Batres), contra el dicho Alfonso Alvarez, por quanto el cardenal estaba en Ssoria é non se yva del reyno.

Non me contento de buelta de anorya,

aunque quebrado ssea el arcaduz,

pues que non echan á ssylvos de Soria

al grant enemigo de la vera cruz;

non bivo alegre, nin resçibo gloria

con la cayda del falso Marfuz,

pues que presume mi synple memoria

que allý onde ssee espera a ver luz.

Respuesta que le dió Alfonso Alvares.

Non reçeledes la tal dylatoria,

pues toda la tierra allende Adamuz,

en ancho, en luego, fasta en Bytorya,

todos cobdiçian rrasgar su capuz

del vyl que non tenie carta çitatoria

de su santo papa, muy dulce oroçuz,

que por condenado pornán en estoria

al luxurioso marchito atramuz.

Pregunta que le dió Alfonso Alvares.

Amigo señor, non vos encubrades

d´este negocio solamente un pelo;

ca muchos la temen é yo la reçelo

la grant turba multa que vos rreçelades:

por ende, sseñor, desid que bivades,

que syntieredes en diçiendo:  Helo.

O asý ay tal poste, pilar nin estelo,

que todos nos tienblan peor que tenblades.

Finida.

villas é aldeas, castillos, çibdades

delante sus ojos verán negro velo,

sy vos lo sabedes que quanto yo selo

por moros, judíos, legos, abades.

Repregunta del dicho Alfonso Alvares.

A esta pregunta que me preguntades:

¡Que grande es la noche pasándola velo,

Dando garpellidos, commo gato en celo,

Por el gran peligro que vos devisades¡

Sy Dios nos conprehende por nuestras maldades,

é vedes, amigo, que d´esto m´encelo,

é por su venida mi barva repelo,

echad en rremojo essa que rapades.

Fynida.

Castillos é villas con sus meryndades

fagan proçesyon com muy omil zelo,

que Dios nunca trayga quien diga: Encongelo,

por que nos turbe nuestra voluntades.”

Como he anticipado, en posteriores entradas iremos profundizando en el papel de Adamuz y el Camino Real de la Plata en la literatura.

 

 

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