El Camino Real de la Plata: desde la prehistoria hasta la época romana

El Camino Real de la Plata, según Manuel Corchado Soriano (1), puede “considerarse el más importante de la península desde el siglo VI, a partir de la elevación de Toledo a capital de España, hasta la apertura del paso de Despeñaperros en el siglo XVIII, es decir por un larguísimo periodo de doce siglos”.

Aunque, quizás no con tal importancia,  el camino existió desde la prehistoria, en todo o en parte, dentro del entramado  de cañadas ganaderas y persistió su uso durante las épocas íbera y romana.

Dice Corchado Soriano que “Las más importantes vías de comunicación de la antigüedad, las Cañadas Pastoriles” fueron “anteriores indudablemente a todo intento de comunicación organizada”. Respeto al Camino Real de la Plata dice “La existencia y utilización de este camino en las épocas prehistóricas se puede considerar como muy probable, teniendo en cuenta el desarrollo de su trazado topográfico, que utiliza pasos naturales para comunicar las comarcas por las que atraviesa, en todas las cuales existen señales de primitiva población y en las inmediaciones del camino; observándose, asimismo, que todos los pasos y desfiladeros por los que discurre, están dominados por ruinas de torres o atalayas, la mayoría de las cuales son de origen primitivo.

Incide también en este mismo planteamiento Juan Palomo (2). Hablando de la antigüedad del camino explica que “existen otras fuentes de información, además de las textuales, como son la toponimia y la arqueología, y es por ellas por las que puedo afirmar que fue una calzada empleada, al menos, desde tiempos romanos y visigodos (digo “al menos” porque varios monumentos megalíticos –el sepulcro de las Aguilillas, los tholoi del Minguillo- están muy próximo a él)”.

Abunda en este tema Juan Ocaña Torrejón (2) quien dice “A propósito de esta antigüedad bueno será señalar los restos considerados de tiempos neolíticos que a un lado y otro, a corta distancia de su trazado actual, en el tramo que corresponde a los Pedroches, es decir, desde Conquista a la Venta del Puerto, se han registrado varios túmulos dolménicos, como los de Minguillo, Huerta del Henear, Las Aguilillas, Las Navas, Ventalajama, Navalmaestre, Chaparral de Madueño y otros, en los que fueron encontrados, al ser explorados, restos líticos y cerámica y dos cráneos humanos en sepulturas de los parajes Alcarria y las Aguilillas…

Debió ser utilizado por íberos y celtas. Según el historiador, nacido en Villanueva de Córdoba, Miguel Muñoz Vázquez (4), (opinión no corroborada por ningún otro autor), dice que “en cuanto al tantas veces nombrado camino de Hércules… diré que también se le conocía como Camino Real de la Plata. No se le conoció por este nombre porque por él circulaba este metal, sobre todo por los pagos de Ciudad Real, Córdoba, Adamuz, a Tartessos.”  Continua diciendo que el Camino Real de la Plata se traduce por el uso de varios vocablos celtas como Camino de las Fuentes, que este pueblo trazaba sus caminos por aquellos lugares en donde existían fuentes de agua potables y que en el trayecto de Córdoba a Ciudad Real hay más de 20 fuentes de estas características.

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Camino Real de la Plata a su paso por el pago de La Viñuela en Adamuz

No he encontrado más referencias al uso del camino en este periodo y respecto al origen del nombre de Camino de la Plata hay otras varias versiones de las que trataré en otro momento.

Manuel Corchado Soriano (1) nos dice que en las escasas fuentes con que contamos, para conocer la caminería en la época de dominación romana, no aparece mencionado este camino, pero sirviendo de unión entre dos importantes ciudades, Toledo y Córdoba… resulta necesario el que una importante vía les sirviera de comunicación; por otra parte, en varios lugares de su recorrido se encuentran trozos empedrados y vestigios de otras obras públicas, que no dejan lugar a dudas sobre su mucha utilización en aquella época que hizo necesarias, costosas y sólidas construcciones, cuyos restos han podido subsistir hasta nuestros días.

También dice que “su trazado confirma esta catalogación entre las vías militares romanas,  ya que reúne las características coincidentes en las muchas que existieron en todo aquel imperio; siendo éstas constantes, lo rectilíneo de sus directrices, el huir de las cercanías de los ríos, cruzándolos perpendicularmente cuando era absolutamente necesario, el seguir las cuerdas de las lomas no metiéndose en los barrancos, el acometer los puertos de las montañas derechamente, sin temor a las fuentes pendientes, etcétera.”

En el trabajo de este autor denominado “Estudio sobre vías romanas entre el Tajo y El Guadalquivir” (5) nos habla de dos caminos distintos para unir Toledo con Córdoba, uno por Calatrava y Puerto Mochuelo y otro por Torre de Abraham y Puente de las Ovejas y que en las ruinas de la Venta de Carnerero se une con el Camino de la Plata o vía principal de Toledo a Córdoba con la que continúa unida.

Edgar Agostini Banús  nos dice que recordando las investigaciones de Coello acerca de las dos calzadas romanas que unían Córdoba y Almodóvar del Campo. Una de ellas, la que pasaba por Pedroche y Puerto Mochuelo, es precisamente parte del itinerario desarrollado por Edrisí (la época visigoda y árabe serán tratadas en otro momento). La segunda, la que pasaba por Adamuz y Conquista es el camino que más tarde siguieron las postas de Madrid, por Ciudad Real, Caracuel, Almodóvar, Venta de Alcudia, Conquista, Venta del Puerto, Adamuz y Córdoba…

Juan Ocaña Torrejón (3) también siguiendo las investigaciones de Coello y a la publicación de Inocencio Hervás en su Diccionario gráfico de la Provincia de Ciudad Real abunda en este apartado y dice que la segunda lo era por Conquista y Adamuz, que también desde Almodóvar, donde como se sabe concurrían varios caminos del sur hacia el centro, salía por Puerto Romo, y es la que en época más cercanas, sobre todo en los sigolos XVI al XVIII, utilizaban las postas Madríd-Córdoba-Sevilla-Tarifa o Cádiz, recibiendo el nombre de “Camino de la Plata”.

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Camino Real de la Plata al sur del municipio de Conquista.

En el “Catálogo de vías romanas y caminos milenarios de Hispania” publicado por “El Miliario extravagante”, una de las mejores publicaciones sobre caminería, al relacionar las vías que unían la Bética con la Cartaginense cataloga la “BC5 – Córdoba-Toledo por Adamuz y Conquista. 69,26b. Camino III de Palomo, 87,7s. Entre Almodóvar y Córdoba es el 89 de Villuga: 88,20s.”

Juan Palomo (2)  nos dice que “Este Camino Real de la Plata conserva parte de su empedrado original en el Minguillo (al sur de Conquista), en Ventas Nuevas y en la Venta del Fresnedoso (Adamuz).

También nos dice que “Al norte del término de Adamuz, muy próximo a su linde con el de Villanueva de Córdoba, en los Pobos, se encuentra una mina explotada en tiempos de la República romana, muy próxima al trazado del camino (J.García Romero, 2002, 130) y que tenía en este camino la vía para dar salida a su producción.”

Como podemos comprobar, aunque no hay fuentes escritas que nos hablen de la existencia  del Camino Real de la Plata en este periodo, si existen multitud de elementos que nos hacen pensar que fue utilizado desde la prehistoria.

En siguientes publicaciones seguiremos hablando de la apasionante historia de este camino que fue seguramente origen del nacimiento de Adamuz y un  elemento que le dio notoriedad durante varios siglos.

Para el desarrollo de esta publicación se han tenido en cuenta las siguientes obras:

  • 1. El Camino de Toledo a Córdoba – Manuel Corchado Soriano -1969
  • 2. De Hermenegildo a Cervantes: El Camino Real de la Plata – Juan Palomo.
  • 2. Caminos Viejos de Los Pedroche – Juan Ocaña Torrejón – Boletín de la Real Academia de Córdoba, nº 102.
  • 4. Corrección a las correcciones hechas a mi historia del Carpio (Córdoba) – Miguel Muñoz Vázquez – Boletín de la Real Academia de la historia de Córdoba, nº 127 – año 1994.
  • 5. Estudio sobre vías romanas entre el Tajo y el Guadalquivir – Manuel Corchado Soriano – año 1969.
  • 6. Historia de Almodóvar del Campo – Edgar Agostini Banús – año 1972.

 

 

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