El Camino Real de la Plata en la época visigoda

En una entrada anterior estudiamos el uso del Camino Real de la Plata: desde la Prehistoria hasta la Época Romana. En ella pudimos ver como durante la época de dominación romana la principal vía de comunicación en Hispania era la Vía Augusta y nuestro camino era una vía secundaria.

A partir de la caída del Imperio Romano y la invasión de la península Ibérica por el pueblo visigodo, la Vía Augusta deja de ser el principal eje de comunicación y es sustituida por el que después sería conocido como Camino Real de la Plata, que une la capital visigoda, Toledo, con las dos más importantes ciudades del sur, Córdoba y Sevilla, y que gracias a esta circunstancias no sufrió el abandono que sufrieron otras infraestructuras de la época romana.

Según Manuel Corchado Soriano 1 el camino Toledo-Córdoba pasa a ser “el más importante de la península desde el siglo VI, a partir de la elevación de Toledo a capital de España, hasta la apertura del Paso de Despeñaperros en siglo XVIII, es decir por un larguísimo periodo de doce siglos: y consecuente con su primordial importancia, fue causa y origen de numerosos hechos históricos, que vinieron a ocurrir… a lo largo o en las inmediaciones del camino”.

Cuando los invasores godos fijan la capitalidad en Toledo se hace necesaria una vía que uniera lo más rápidamente posible la capital con las ciudades más pobladas del sur, que no aceptaron de buen grado la ocupación por el pueblo invasor, lo que produjo continuas rebeliones.

De estas circunstancias han quedado señales sobre el terreno que nos relata Juan Palomo2 : “En estas condiciones, el camino de la Plata adquirió un gran valor estratégico… De los casi tres centenares de sepulturas del tiempo de la Hispania Tardía que Angel Riesgo descubrió en los Pedroches, 177 se encuentran  a menos de un par de kilómetros de este camino, entre Ventas Nuevas y el cerro de las Fresnedilla, es decir, en apenas una docena de kilómetros. Hay que destacar que las nueve sepulturas halladas en el Chaparral de Madueño (Adamuz), entre la Fresnedilla y Venta de los Locos, se encontraban en el borde del mismo camino”.

Camino Real de la Plata, Adamuz, Córdoba, Andalucía
Imagen de los escribas de la Crónica Albeldense.

Todo lo visto hasta ahora se basa en el estudio de evidencias encontradas sobre el terreno, sin embargo, no encontramos una referencia textual concreta del uso de camino hasta que Enrique Gozalbes Cravioto3  saca a la luz  “un texto muy poco conocido y hasta ahora no utilizado para la cuestión que nos interesa. Se trata de la denominada Exquisitio milliarium civitatum que ya fue recogida por los cronistas del Reyno de Asturias en el siglo IX. Estos cronistas la incorporaron a la biblioteca palatina y ello explica que aparezca recogida en la Chronica Albeldense elaborada en el año 883”.

Junto a datos sin ningún valor se encuentran otros que son importantes para el estudio que nos ocupa. En el capítulo X de esos prolegómenos (siempre siguiendo a González Cravioto) viene compuesto por la  Exquisitio miliarium civitatum , donde menciona una serie de itinerarios de Europa que, partiendo de Cádiz, llegan a Constantinopla. Las citas correspondientes a la península ibérica son las que siguen:

De Gadis usque ad Cordobam milliaria CC

De Cordoba usque Toletum milliaria CCXX

De Toleto usque ad Caesaraugustam milliaria CCC

De Caesaraogusta ad Oscam milliaria LX

De Osca ad Eldram milliaria LXXX

De Eldra ad Gersonam milliaria L

De Gersona ad Gerundam, milliaria CXXX.

Camino Real de la Plaata, Adamuz, Córdoba, Andalucía
Página de la Crónica Albeldense

Podemos observar (continúa Gozalbes Cravioto) como la realidad marca una vía interior que atraviesa en un sentido diagonal, de sudoeste a nordeste, la Península Ibérica, enlazando los centro principales de la vida política del Estado visigodo, encontrándose en el centro de las comunicaciones la ciudad de Toledo, capital del mismo.

Fijémonos en el dato significativo de la distancia de 220 millas para el tramo que es objeto de este estudio, y que unía Córdoba con Toledo, la ciudad más importante de la Bética con la capital del reino.

Tanto en el Itinerario de Antonino como en el Anónimo de Rávena se establecía la comunicación entre ambas ciudades a través de Emerita Augusta (Mérida), itinerario para el que se fija una distancia de 265 millas.

No obstante (siguiendo a Gozalbes Cravioto), la comunicación particularmente importante en época visigoda se debió desarrollar por un trayecto más directo. Evitar dar el rodeo de Emerita es el que explica esas 45 millas menos que encontramos en el texto visigodo.

Camino Real de la Plata, Adamuz, Córdoba, Andalucía
Imagen de la Crónica Albeldense.

Existiría la posibilidad de realizar el trayecto Córdoba-Castulo-Libisosa-Laminio- Toledo cuyos tramos aparecen en los Vasos de Vicarello y en el Itinerario Antonino, pero si sumamos las distancias que nos dan estas fuentes para los distintos tramos tendríamos un total de 320 millas, lo que excede en 100 millas el dato de la Crónica Albendense.

Sin duda el camino que se describe en la Esquisitio miliarium civitatum es aquel que con los siglos vendría a denominarse Camino Real de la Plata o Camino de las Ventas y que ya en aquella época unía directamente la capital visigoda con Córdoba.

Referencias:

  1. El Camino de Toledo a Córdoba – Manuel Corchado Soriano – Leído por su autor el día 28 de octubre de 1964, con ocasión de su ingreso en el Instituto de Estudios Manchegos.
  2. De Hermenegildo a Cervantes: el Camino Real de la Plata – Juan Palomo.
  3. Una aproximación al estudio de las vías en la Hispania visigótica – Enrique Gonzalbes Cravioto – Actas del II Congreso Internacional de Caminería Hispánica.

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