Juan Caramuel, Adamuz y el Paraiso

Juan Caramuel, en su deambular por el mundo, debió hacer el Camino Real de la Plata y pasar por Adamuz.

El conocido como el Leibniz español se atrevió a esbozar una teoría que sitúa a Adamuz en el lugar de nacimiento de la humanidad, el Paraíso. Si realmente pasó por nuestro pueblo debió quedar gratamente sorprendido por la belleza de nuestro paisaje y vinculó su nombre con el de nuestro primer padre según la Biblia (Adam-Adamuz).

En su obra publicada en 1632 denominada Declaración Mystica de las Armas de España invictamente belicosa escribió en el prólogo de su capítulo IV lo siguiente:

Imagen de Juan Caramuel

Es Castilla Madre de todas las demás Coronas, que ciñen la sien de nuestra victoriosa España, y así con prevención contemplativa me pareció justísimo explicar primero los blasones, y insignias, que fueron origen de los otros. Son las que tiene aquesta Monarquía antiquísimas, y tanto que en tiempo de Ezechiel, eran muy conocidas. Formábanse de aquesta suerte. Un castillo de oro en campo carmesí, con puerta, y ventanas azules, con tres torres, y en cada una tres almenas de oro, Timbre, cuando se pone, es un castillo de la misma manera.

Llamase Castilla en Hebreo Adamuz. Era Metrópolis la que conserva hoy el nombre, y esta junta a Córdoba, que también este Reino es parte de la antigua Castilla. En esta Provincia es muy probable, que formo Dios el primer Hombre; en Ella consistió lo más ilustre del todo el Paraíso. De ella salen aquellos cuatro Ríos, que pinto Moyses, y explican con curiosidad muchos Autores. Pruebolo muy despacio en otra parte, y así pongo punto final”.

No voy yo a cuestionar lo que dijo Caramuel porque yo también pienso que Adamuz es el Paraíso. Ya se encargaron otros de disentir de lo dicho por este gran pensador.

Para hacernos una idea de quien fue he recurrido al método tan socorrido hoy en día de consultar la Wikipedia. Os transcribo algunas notas de su formación y trabajo científico que dan una idea de la talla del personaje.

Juan Caramuel Lobkowitz (1606–1682) era hijo  del ingeniero luxemburgués Lorenzo Caramuel y de la bohemia Catalina de Frisia. De inteligencia superdotada, a los doce años componía tablas astronómicas. Estudió humanidades y filosofía en la Universidad de Alcalá, e ingresó en la Orden Cisterciense en el Monasterio de la Santa Espina; se formó en filosofía y en teología. Se doctoró en teología en Lovaina y tuvo importantes cargos religiosos

Mantuvo activa relación epistolar con los eruditos más célebres de su época: los filósofos René Descartes y Pierre Gassendi; el polígrafo jesuita Athanasius Kircher; el capuchino y astrónomo checo Anton Maria Schyrleus de Rheita, el médico bohemio Johannes Marcus Marci, el luego papa Alejandro VII, que fue un gran admirador suyo; el astrónomo belga Govaert  y muchos otros.

Nada escapó a su curiosidad, de suerte que ha llegado a llamársele el Leibniz español. Fue un típico homo universalis: Caramuel se interesó y escribió sobre lengua, literatura, pedagogía, criptografía, filosofía, teología, historia, política, música, pintura, escultura, arquitectura, matemáticas, física, astronomía, etc.

La obra de Caramuel fue cuantiosa, variada y dispersa. Se le atribuyen el conocimiento de latín, griego, árabe, siríaco, hebreo, chino, etc. Compuso complejos enigmas lingüísticos y juegos barrocos de ingenio. Aplicó su talento a ahondar en terrenos científicos como la teoría de la probabilidad (Pascal se inspiró en su obra) y el cálculo de probabilidades.

Se le debe la primera descripción impresa del sistema binario en lo que se adelantó treinta años a Leibniz, fue también el primer español que publicó una tabla de logaritmos. Otra de sus aportaciones científicas fue, en astronomía, un método para determinar la longitud utilizando la posición de la Luna. En trigonometría, propuso un método nuevo para la trisección de un ángulo.

Como lingüista le preocupó la creación de una lengua universal, escribió sobre tipografía e imprenta, sobre arquitectura y matemáticas.

Gran conocedor de las lenguas hebrea y árabe, escribió una refutación del Corán y también una gramática del chino.

Como veis estamos hablando de un sabio en su época que arriesgó una maravillosa teoría sobre la ubicación del Paraíso en el entorno de Adamuz. Le estamos agradecidos de que así lo pensara.

Como dije anteriormente no faltaron autores que contradecían esta teoría. Así en el año 1681 Manuel Fernández de Santa Cruz en su obra “Illustrissimi domini D. Emanuel Ferdinandi de Sancta Cruz … Conciliatio Genesis et Exodi locorum qui apparentem continent antinomiam, simulque expositio moralis” y en el año 1805 Gaspar Ibáñez de Segovia Peralta y Mendoza en su obra “Cadiz phenicia, con el examen de varias noticias antiguas de España que conservan los escritores hebreos, phenicios, griegos, romanos y árabes”,  con parecidas argumentaciones, desacreditan la teoría de Caramuel.

Os dejo los enlaces tanto a la obra de Caramuel como a la de sus detractores por si queréis profundizar en el tema.

 

 

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